La inflación se establece en el 5,5% la más alta en las tres últimas décadas en España.

La inflación se ve afectada por una compleja serie de factores relacionados con la oferta y la demanda de bienes y servicios.  Uno de ellos es la percepción que tiene el consumidor sobre lo asequible que son las cosas hoy y lo asequibles que serán en un futuro.

La psicología del consumidor desempeña un papel clave en los ciclos inflacionistas y puede influir en la actuación de los responsables de la política fiscal ya que el gasto de los consumidores representa alrededor del 70% de la economía nacional, de esta forma, cualquier cosa que desanime a los compradores puede tener un efecto perjudicial.

Durante la etapa Covid los productores se mostraron muy reacios a subir los precios por miedo a ser acusados de fraude. A medida que salimos de esta pandemia es evidente que en algunos sectores se está incrementando el precio por la distorsión entre oferentes y demandantes.

La expectativa de precios – la percepción que tiene un individuo sobre una variable económica – es un concepto mucho más cerebral que la preocupación por la subida de la luz o alguna cosa concreta.